Complicado.Esa es la palabra perfecta, para definir el estado en el que se encuentra su vida.Raro,confuso,inquietante.Complicado.
Seis y media de la mañana, suena el maldito despertador, vuelta a la realidad.Se despereza en su cama lentamente, arraigándose a ella, como si una fuerza inexplicable le obligara a permanecer eternamente allí.Y ojalá pudiera.Ojalá no tuviera que levantarse y lentamente volver a su rutinaria vida, café,domar el alborotado cabello que nunca llega a parecer peinado, vestirse con lo primero que encuentre, conducir hasta ese edificio rojo pardo.Esa cárcel de palabras, de sentimientos en disputa que le hacen perder la razón cada vez que ve esos ojos verdes entrar en esa aula vacía, sin vida.
Suena el timbre.Lentamente dirige sus pasos hacia el aula 1.0, ese aula que teme cada día como un niño teme a ese monstruo que cree habitar en su armario.
Sube esos escalones de piedra roída por los años, esos que tiene tan bien contados, veitisiete justos, para llegar al descansillo en el que deberá recorrer esos cinco pasos que le llevan a su personal perdición.Cinco, cuatro, tres, dos, uno.
Cruza el umbral de esa puerta corroída por las humedeces y los años, que cruje cada vez que pone su mano sobre el pomo, como anunciando el peligro inminente que le espera al cruzarla.
Y la cruza.Y allí están esos ojos verdes que tanto teme encontrar.Y la mira.Y todo se detiene en un segundo en el que sus miradas se cruzan.
Su mente vuela hacia el momento en que la abrazó por primera vez, en el que la desnudó sutilmente para hacerla suya en un momento en el que no pensó las consecuencias, en el que el impulso dominó el pensamiento.
Y ya estaba perdido.